Hablar de movilidad eléctrica es hablar de futuro. Pero no solo de coches sin tubo de escape: hablamos de cómo nos movemos, cómo consumimos, cómo entendemos el mundo que viene.
Y para que ese cambio cale, no basta con tecnología o ayudas públicas, sino que hace falta algo mucho más humano: comunicación real, estratégica y comprensible por parte de los agentes de la industria de la automoción.
Más información útil, menos ruido
A día de hoy, muchas personas siguen sin saber si un coche eléctrico les compensa. ¿Es más caro? ¿Cuánto tarda en cargar? ¿Dónde lo enchufo? La información está ahí, pero llega en forma de ruido: tecnicismos, promesas que suenan a ciencia ficción y mensajes que no terminan de aterrizar.
Lo que necesitamos no es más datos, sino mejores historias. Es decir, la clave no está en repetir beneficios, sino en traducirlos.
No es solo informar. Es conectar.
Uno de los errores más comunes del sector de la movilidad eléctrica es hablarse a sí mismo. Campañas pensadas para ingenieros, discursos que convencen a quienes ya están convencidos. ¿Y el resto? Fuera de plano.
Si queremos acelerar la transición, hay que cambiar el foco: pensar en las dudas reales de los lectores de a pie. ¿Qué barreras percibe una pyme que quiere electrificar su flota? ¿Qué miedos tiene una familia que se plantea comprar su primer coche eléctrico? Las respuestas a esas preguntas deben marcar la pauta.
Contar el cambio (y hacerlo bien)
Porque la comunicación también construye. Ayuda a educar, a desactivar bulos, a generar confianza. Y eso también es avanzar.
Y esto es algo que en 3AW tenemos claro: la movilidad del futuro necesita una narrativa a la altura. Diseñamos estrategias que informan sin complicar, que sensibilizan sin adoctrinar y que movilizan sin imponer. Porque transformar la forma en la que nos movemos no empieza en el enchufe: empieza en el mensaje.


